Tener un papel con un gramaje elevado y una textura fina no es suficiente si su opacidad es baja. La opacidad se refiere a la capacidad de los folios para bloquear la luz. A menudo, está relacionada con el gramaje, pero no siempre es así.
Lo ideal es que los folios sean lo suficientemente opacos como para evitar la trasparencia de la hoja siguiente, especialmente si se pretende imprimir en ambas caras. Un papel de bajo gramaje o opacidad resulta difícil de leer al imprimir en dos caras.
Además, la opacidad está relacionada con la consistencia o el tacto del papel. Un papel grueso y rígido suele ser más opaco que un folio fino y flexible.
La blancura es otro factor a tener en cuenta. Aunque no es tan importante para la impresión, es recomendable elegir folios con un alto grado de blancura.
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