Un caso que conocemos bien. Un restaurante de menú trabaja tranquilo toda la semana, pero el grueso de su caja se juega el fin de semana. Sábado, 14:30, comedor lleno: la impresora de tickets avisa con la franja de color que marca el final del rollo. En el cajón, nada. Resultado: cuentas apuntadas a mano, cobros más lentos y un camarero cruzando el pueblo en busca de una papelería abierta.
La solución no tiene misterio: tratar los rollos como lo que son, un consumible de reposición fija. Calcula cuántos gastas al mes (entre TPV, comandera y datáfono salen rápido) y añádelos a tu pedido habitual de material junto a los talonarios, el papel de oficina o los productos de limpieza de caja. Con la entrega en 24/48 horas a toda España, el repuesto llega antes de que el último rollo entre en la reserva.
Y un apunte de precio: el rollo térmico es de esos productos donde comprar al por mayor se nota de verdad. La diferencia entre comprar caja a caja en el último momento y tenerlo en tu reposición mensual con precio de mayorista, a final de año, es dinero.
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