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Cuando compramos papel para la impresora es fácil fijarse únicamente en el tamaño, normalmente A4, y pasar por alto un dato que puede cambiar bastante el resultado: el gramaje.

No necesita el mismo papel una factura que vamos a archivar que una propuesta comercial que entregaremos a un cliente. Tampoco buscamos el mismo acabado para imprimir documentos internos que para preparar una presentación, un certificado o una comunicación especial.

Elegir el gramaje adecuado ayuda a conseguir un mejor resultado de impresión y, además, evita utilizar un papel más caro o pesado cuando realmente no hace falta.

¿Qué significa el gramaje del papel?

El gramaje indica el peso del papel por metro cuadrado y se expresa en gramos por metro cuadrado, normalmente como 80 g/m², 90 g/m², 100 g/m² o 120 g/m².

En términos prácticos, cuanto mayor es el gramaje, generalmente encontramos un papel con más cuerpo, mayor consistencia y una sensación más robusta al tacto.

Eso no significa que siempre sea mejor utilizar un gramaje alto. Cada tipo de papel tiene su función y, para buena parte de las impresiones de una oficina, un papel convencional de 80 gramos sigue siendo más que suficiente.

Papel de 80 gramos: el estándar para el día a día

El papel de 80 g/m² es probablemente el más habitual en oficinas, empresas, centros educativos y hogares.

Es una opción especialmente indicada para:

  • Documentación interna.
  • Facturas y albaranes.
  • Informes de uso diario.
  • Fotocopias.
  • Apuntes.
  • Borradores.
  • Impresiones de gran volumen.

Su principal ventaja está en el equilibrio entre precio, facilidad de impresión y versatilidad.

Si una empresa imprime cientos de documentos al mes que van a archivarse o utilizarse internamente, normalmente no hay necesidad de subir de gramaje.

Papel de 90 gramos: un pequeño salto de calidad

El papel de 90 g/m² puede ser interesante cuando queremos mantener la comodidad de un papel convencional pero buscamos algo más de consistencia.

Puede utilizarse para:

  • Presupuestos.
  • Informes que se entregarán a clientes.
  • Documentos corporativos.
  • Comunicaciones importantes.
  • Presentaciones sencillas.

La diferencia respecto a 80 gramos no es enorme, pero al tocar el documento suele percibirse un acabado algo más cuidado.

Puede ser una buena solución para empresas que quieren diferenciar determinados documentos sin recurrir todavía a papeles mucho más gruesos.

Papel de 100 gramos: cuando la presentación empieza a importar

Con 100 g/m² entramos en un papel que transmite una sensación claramente más consistente.

Puede resultar especialmente interesante para:

  • Presentaciones comerciales.
  • Dossieres.
  • Informes destinados a clientes.
  • Currículums.
  • Certificados.
  • Documentos donde utilizamos bastante color o imágenes.

También puede ayudar cuando imprimimos a doble cara, ya que un papel con algo más de cuerpo puede reducir la transparencia entre una cara y otra.

Para una empresa, reservar este tipo de papel para documentos externos puede ser una buena manera de mejorar la presentación sin utilizarlo innecesariamente para toda la documentación diaria.

Papel de 120 gramos: documentos con mayor presencia

El papel de 120 g/m² ya ofrece una sensación notablemente más robusta.

Puede utilizarse para documentos que queremos conservar, presentar o entregar con una apariencia más cuidada:

  • Portadas.
  • Diplomas y certificados.
  • Presentaciones.
  • Comunicaciones comerciales.
  • Fichas informativas.
  • Material para eventos.
  • Documentación corporativa especial.

Aquí ya conviene prestar algo más de atención a la impresora que vamos a utilizar.

Muchas impresoras domésticas y de oficina admiten sin problemas diferentes gramajes, pero siempre es recomendable consultar las especificaciones del fabricante, especialmente cuando empezamos a trabajar con papeles más gruesos.

¿Qué gramaje elegir según lo que vas a imprimir?

Si todavía tienes dudas, podemos simplificar bastante la elección:

Para documentos internos y grandes volúmenes:
80 g suele ser suficiente.

Para presupuestos, informes o documentos destinados a clientes:
90 o 100 g pueden ofrecer un acabado algo más cuidado.

Para presentaciones, certificados o comunicaciones especiales:
100 o 120 g aportan mayor presencia.

Para portadas, carteles o trabajos especiales:
Podemos empezar a valorar gramajes superiores.

No existe un gramaje perfecto para todo. Lo importante es utilizar el papel adecuado para el uso que realmente va a tener el documento.

¿Y los papeles de 160, 200 o 300 gramos?

A partir de aquí nos alejamos del papel habitual de oficina y entramos en trabajos mucho más específicos.

En el catálogo de MyPaper podemos encontrar también papeles de gramajes considerablemente superiores, incluyendo referencias de 160, 200, 250 o 300 gramos.

Estos gramajes pueden utilizarse para determinadas portadas, tarjetas, cartelería, trabajos creativos o impresiones donde necesitamos mucha más rigidez.

Pero hay una precaución importante: no todas las impresoras admiten estos gramajes.

Antes de comprar un papel especialmente grueso, conviene comprobar el gramaje máximo admitido por la impresora y también qué bandeja recomienda el fabricante para alimentarlo.

El tipo de papel también importa

El gramaje no es el único dato que debemos tener en cuenta.

Dentro de la categoría de papel de MyPaper encontramos diferentes familias, como papel multifunción, papel de colores, papel de plotter, papel continuo o rollos para registradora, cada una pensada para usos diferentes. 6653766_542

Por eso, antes de elegir conviene preguntarse:

¿Qué vamos a imprimir?
¿Con qué impresora?
¿Necesitamos imprimir a doble cara?
¿Es documentación interna o se entregará a un cliente?
¿Buscamos economía o una presentación especialmente cuidada?

Responder estas preguntas suele simplificar bastante la decisión.

No hace falta utilizar siempre el papel más grueso

Utilizar un gramaje superior no convierte automáticamente una impresión en mejor.

Para imprimir documentación administrativa todos los días, utilizar papel de 120 gramos sería normalmente innecesario. De la misma manera, entregar una presentación comercial importante en un papel extremadamente fino puede no ofrecer el acabado que buscamos.

La solución está en adaptar el papel al trabajo.

En MyPaper puedes encontrar diferentes tipos, formatos y gramajes para elegir el papel que mejor encaja con cada impresión, tanto para el trabajo diario como para documentos que necesitan una presentación más cuidada.

Encuentra el papel que necesitas

Descubre nuestras opciones de papel para oficina, impresión, trabajos escolares y usos profesionales.

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