Comprar material de oficina parece sencillo. Un boli es un boli, un paquete de folios es un paquete de folios… o eso creemos. Hasta que un pedido llega tarde, falta una referencia clave o te das cuenta de que has perdido más tiempo gestionando incidencias que trabajando.
En los últimos años, los marketplaces se han colado en todas las decisiones de compra. Son rápidos, aparentan tener de todo y muchas veces ganan por pura inercia. Pero cuando hablamos de suministro de material de oficina, la historia cambia bastante.
Aquí es donde entra en juego el papel de un distribuidor especializado, de los que conocen el producto, el ritmo de las empresas y los problemas reales del día a día. Y no, no es una cuestión de nostalgia. Es pura operativa.
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