Las anillas siguen siendo el sistema más cómodo para quienes trabajan con documentos que cambian y se actualizan constantemente. Si en tu empresa entran contratos, formularios, presupuestos o listas que se renuevan cada mes, no hay nada más práctico.
Dentro de este formato, en MyPaper solemos recomendar tres líneas, según el uso:
1) Archivadores clásicos de lomo ancho
Para documentación voluminosa que vas a consultar a menudo. Los típicos en los que confía cualquier oficina que se mueve rápido.
2) Archivadores de lomo estrecho
Perfectos para proyectos concretos o documentación que no crece demasiado. Ocupan menos espacio y quedan muy limpios en estanterías.
3) Archivadores corporativos por colores
Aquí hay truco empresarial:
Las empresas que clasifican por colores tardan menos en encontrar lo que buscan.
Finanzas en azul, clientes en rojo, proveedores en verde… y tu oficina se vuelve más ágil sin darte cuenta.